Conociendo nuevos lugares – Petsmo Vandringsled


A pesar de estar continuamente hasta las orejas llenos de trabajo, tareas y quehaceres es muy importante de vez en cuando dejar todo eso de lado y nos centremos en otras cosas para despejar la mente y cuidar nuestra salud mental. Cada uno tendrá sus preferencias, pero lo que más me gusta a mi es salir a pasear de la mano de mi cámara, estar con mi familia o amigos y hacer deporte.

Sin casi darme cuenta, ya han pasado cuatro años desde que vine a Finlandia por primera vez, donde ya he pasado cuatro otoños y cuatro inviernos viviendo en el mismo lugar. Según como lo mires puede parecer mucho o poco tiempo, pero últimamente me he dado cuenta de que estoy rodada de lugares fascinantes que, perdida en mis estudios, no me he parado a conocer. Por este motivo, he llegado a un acuerdo conmigo misma y he decidido reservar un día a la semana para salir a pasear o en bici, sola o con amigos, a conocer lugares nuevos de mi alrededor.

Como mensaje final para la Lía del futuro o para cualquiera que se haya parado a leer el texto hasta aquí es que nunca nos olvidemos de que la vida son dos días, que aunque al principio de la semana nos parezca que el fin de semana está muy lejos o que las navidades o verano no dan llegado, hay que disfrutar el ahora porque este momento nunca regresará. Disfruta del momento y agradece cada instante, nunca sabremos si lo podremos repetir o si pronto se convertirá en un bonito recuerdo.


¡Feliz día de la salud mental a todos!


El lugar que visitamos se llama Petsmo y es un lugar en el que hay un conjunto de senderos para escoger que recorren el interior del bosque finlandés y rodean varios lagos. A lo largo del sendero puedes encontrarte con diferentes animales (incluso ciervos y alces si tienes suerte), recoger bayas (arándanos) o parar en alguna de las áreas de descanso a encender tu propio fuego y hacer unas salchichas.

Espero que os gusten las fotos de hoy! Hasta pronto 🙂

Paseando sobre el Mar Báltico


En el Mar Báltico, el hielo cubre una superficie de unos 170000 km² aproximadamente, lo que representa más o menos el 40% de su superficie total. En Noviembre y Diciembre es cuando se empieza a congelar el agua que baña la costa de las partes interiores del Golfo de Botnia (donde estoy yo) y del Golfo de Finlandia (al sur de Finlandia y norte de Estonia). Más tarde, en Enero y principios de Febrero se empiezan a congelar más partes de mar abierto.

El pasado 20 de Marzo, yo y dos de mis amigas decidimos ir a caminar sobre el hielo. Empezamos a caminar en línea recta y cuando nos dimos cuenta estábamos más cerca de la otra orilla que de nuestro punto de partida, y decidimos continuar caminando a ver qué nos encontrábamos.

Tengo que decir que no es la primera vez que disfruto de un paseo sobre el mar congelado aquí en Finlandia, pero sí es la primera vez que cruzo de una orilla a la otra de la ría. Como podéis ver en la imagen de la derecha, fuimos desde Vaasa (puntito verde) a Korsholm (puntito rojo) caminando sobre el mar. Fueron unos 8km y tardamos dos horas aproximadamente (ida y vuelta).

De camino nos cruzamos con gente paseando con sus perros y esquiando (cross-country ski) snowmobiles (motonieves), quads, pescadores (ice-fishing), e incluso un coche! Cuando llevábamos recorridos unos dos quilómetros, encontramos un agujero en el hielo de un pescador y mi amiga Julia introdujo su brazo para comprobar el espesor del hielo y ni siquiera fue capaz de tocar el final del hielo, por lo que calculamos que el espesor del hielo podría ser de al rededor 70cm.

Cuando llegamos a la otra orilla estuvimos paseando y nos encontramos un mini puerto súper bonito con una especie de cabaña con un lugar para hacer una hoguera. Nos gustó tanto que decidimos volver al día siguiente con más amigos para desayunar algo juntos en la cabañita.

El día siguiente (21 de marzo), volvimos a cruzar la ría caminando pero esta vez fuimos mucho más preparadas, con mantitas y comida para desayunar. Al llegar a la cabañita, pensábamos que sería fácil pero hacía mucho viento y nos costó bastante encender el fuego. Una vez que lo conseguimos, comenzamos a calentar la leche, a quemar las nubecitas y… ¡a comer!

Fue una experiencia increíble. Hacía mucho frío y no pude sacar muchas fotos, pero aquí tenéis unas pocas fotos de la aventura, espero que os gusten 🙂

Y algunas otras sacadas con el móvil…

Y un TikTok de resumen de la aventura