Paseando sobre el Mar Báltico


En el Mar Báltico, el hielo cubre una superficie de unos 170000 km² aproximadamente, lo que representa más o menos el 40% de su superficie total. En Noviembre y Diciembre es cuando se empieza a congelar el agua que baña la costa de las partes interiores del Golfo de Botnia (donde estoy yo) y del Golfo de Finlandia (al sur de Finlandia y norte de Estonia). Más tarde, en Enero y principios de Febrero se empiezan a congelar más partes de mar abierto.

El pasado 20 de Marzo, yo y dos de mis amigas decidimos ir a caminar sobre el hielo. Empezamos a caminar en línea recta y cuando nos dimos cuenta estábamos más cerca de la otra orilla que de nuestro punto de partida, y decidimos continuar caminando a ver qué nos encontrábamos.

Tengo que decir que no es la primera vez que disfruto de un paseo sobre el mar congelado aquí en Finlandia, pero sí es la primera vez que cruzo de una orilla a la otra de la ría. Como podéis ver en la imagen de la derecha, fuimos desde Vaasa (puntito verde) a Korsholm (puntito rojo) caminando sobre el mar. Fueron unos 8km y tardamos dos horas aproximadamente (ida y vuelta).

De camino nos cruzamos con gente paseando con sus perros y esquiando (cross-country ski) snowmobiles (motonieves), quads, pescadores (ice-fishing), e incluso un coche! Cuando llevábamos recorridos unos dos quilómetros, encontramos un agujero en el hielo de un pescador y mi amiga Julia introdujo su brazo para comprobar el espesor del hielo y ni siquiera fue capaz de tocar el final del hielo, por lo que calculamos que el espesor del hielo podría ser de al rededor 70cm.

Cuando llegamos a la otra orilla estuvimos paseando y nos encontramos un mini puerto súper bonito con una especie de cabaña con un lugar para hacer una hoguera. Nos gustó tanto que decidimos volver al día siguiente con más amigos para desayunar algo juntos en la cabañita.

El día siguiente (21 de marzo), volvimos a cruzar la ría caminando pero esta vez fuimos mucho más preparadas, con mantitas y comida para desayunar. Al llegar a la cabañita, pensábamos que sería fácil pero hacía mucho viento y nos costó bastante encender el fuego. Una vez que lo conseguimos, comenzamos a calentar la leche, a quemar las nubecitas y… ¡a comer!

Fue una experiencia increíble. Hacía mucho frío y no pude sacar muchas fotos, pero aquí tenéis unas pocas fotos de la aventura, espero que os gusten 🙂

Y algunas otras sacadas con el móvil…

Y un TikTok de resumen de la aventura

Bajo cero


Después de unos meses… he vuelto.

Estoy pasando una temporada llena de cambios y nuevas experiencias. Llevo desde agosto estudiando un nuevo Máster de Educación en Finlandia y hace un mes empecé a trabajar en un cole. Está siendo toda una aventura, tengo una carga de trabajo inmensa pero estoy súper orgullosa de mi misma por haber llegado hasta aquí y muy agradecida por mi familia y todos los que me apoyan a diario.

El invierno Finlandés este año está siendo bastante largo. La primavera se está acercando pero aquí seguimos bajo cero y con toneladas de nieve a nuestro alrededor. Pero tengo que decir que me encanta y que no tengo ninguna queja, ojalá durase para siempre. Soy feliz al disfrutar todos los días de un paisaje completamente blanco, me encanta la sensación de ir a trabajar en bici todas las mañanas a -20°C, y en mi tiempo libre, caminar sobre el mar congelado o patinar en pistas de hielo naturales al aire libre.

Espero que, desde donde sea que me estés leyendo, seas feliz y que disfrutes de la llegada de la primavera.

El postre que todos necesitábamos para combatir estas navidades


Desde hace un tiempo llevo viendo por internet este postre y no me aguantaba más, lo tuve que probar.

El postre que os traigo hoy son unas bombas de chocolate caliente que al meterlas en leche caliente surgirá una deliciosa explosión: el chocolate se derretirá y el contenido sorpresa de la bomba saldrá a la superficie y le dará un sabor increíble a tu chocolate caliente.

Para hacerlas necesitarás:

  • Molde de silicona para hacer esferas (o también te puedes atrever con otras formas).
  • Chocolate para postres (el que más te guste o incluso puedes combinar varios).
  • Decoraciones al gusto (por ejemplo virutillas de colores, chocolate blanco, candy canes…)
  • Relleno al gusto para darle sabor a tu chocolate (por ejemplo, nubecitas, cacao, café, coco, trocitos de caramelo o tus bombones favoritos…)

Preparación:

1. Lo primero que tienes que hacer es trocear la tableta de chocolate que elegiste y derretirlo en el microondas (en intervalos de 30 segundos hasta que esté líquido y homogéneo).

2. Ahora pinta el molde de silicona con el chocolate y mételo en la nevera. Cuando el chocolate esté endurecido repite el proceso para hacer una doble capa.

3. Retira las esferas de chocolate del molde y rellénalas con los ingredientes que hayas elegido. Algunas combinaciones de recomendación personal son:

  • Cacao en polvo + nubecitas + trocitos de candy cane
  • Cacao en polvo + café instantáneo + nubecitas
  • Cacao en polvo + oreo
  • Trocitos de toffee + café instantáneo

4. Calienta el borde de la esfera y séllala con su pieza gemela. Mételo en la nevera durante unos minutos para que se selle bien.

5. Finalmente decora tus esferas con virutillas, chocolate de colores, nubecitas o lo que tu quieras! Aquí te dejo algunas fotos de las bombas de chocolate caliente que he hecho yo, espero que te gusten y te sirvan de inspiración para hacer las tuyas 🙂

Ahora toca disfrutar de esto junto con una mantita y una peli de navidad, un plan ideal.

Mis mejores deseos para tí, gracias una vez más por pasarte por mi blog y por leerme hasta aquí.

Un beso grande!

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El paraíso de los arándanos


Una actividad muy popular en Finlandia en verano es ir a recoger bayas al monte. En primavera, los bosques silenciosos de Finlandia cobran vida, la nieve se derrite y los arbustos de estos frutos que cubren como una manta todo el terreno, empiezan a florecer. A mediados de Julio, con la llegada del verano, es cuando aparecen los frutos y estos empiezan a madurar.

Arándanos rojos (EN: lingonberry – FI: puolukka), arándanos azules (EN: blueberry – FI: mustikka), frambuesas (EN: raspberry – FI: vadelma) y mora de los plátanos (EN: cloudberry – FI: lakka) crecen en abundancia en los montes, bosques y jardines finlandeses. Está permitido coger y recolectar libremente este tipo de estos frutos siempre que sean salvajes (es decir, que no pertenezcan a la plantación de nadie), que no estén dentro de un Parque Natural o Nacional y que estén a más de 50 metros de la vivienda más cercana.

La temporada para recolectar estos frutos empieza a mediados de Julio y termina en Octubre con la llegada del Otoño. El mejor momento para ir es a principios de Agosto, ya que, cuanto más tarde, menos frutos habrá y estarán más dañados debido a la acción humana. Por lo que he visto por aquí, hay muchas empresas que se dedican a organizar tours y excursiones para hacer este tipo de actividades por unos 70€ pero mi consejo es que te lances a la aventura y que descubras por tu cuenta la magia y el encanto de los bosques Finlandeses, observando a tu ritmo su flora y su fauna. Además no es nada difícil encontrar un lugar para recolectar bayas ya que crecen por todas partes, incluidas zonas urbanas, pero eso sí, por propia experiencia, lo ideal es que te alejes unos kilómetros de la ciudad, donde haya menos tráfico, para así encontrar muchas más y de mejor calidad.

Como no, una vez finalizada mi eterna cuarentena, yo no me quise perder la oportunidad de ir de “berry-picking” al monte. Me preparé con mi cubo y mi peine de arándanos y fui primero con mi amiga Sabrina aquí en Vaasa a Vaskiluoto (Vasklot) y después a un bosque en Oravais con mi novio. El primer día con Sabrina, íbamos un poco perdidas, ninguna conocíamos la zona ni a ninguna se nos ocurrió buscar el aspecto de la planta. Una vez llegamos, aparcamos las bicis, cogimos nuestro tupperware y empezamos a caminar por el monte sin saber muy bien lo que nos íbamos a encontrar, pero fue de repente mirar para el suelo y ver cientos de bolitas azules y rojas por todas partes. Como nadie nos había avisado, nosotras nos dedicamos a coger solamente las bolitas azules porque pensábamos que las rojas podían ser tóxicas hasta que luego nos dimos cuenta de que eran arándanos rojos y perfectamente comestibles, pero bueno, tú que estás leyendo ésto, que sepas que tanto rojas como azules o naranjas, todas para el saco (ñam, ñammm…)

El segundo día fue aún más increíble. Fuimos mi novio y yo en coche hasta Oravais, el pueblo dónde el creció, situado a unos 45 kilómetros al norte de Vaasa. Allá aparcamos el coche cerquita del mar y nada más ver un poco de bosque ya se podían ver miles de bayas por todos lados, mucho más que el día anterior. Estuvimos toda la mañana recogiendo tanto arándanos rojos como arándanos azules y acabamos pingando, con los pantalones bien bonitos y bien cansaditos. Nos lo pasamos genial en la recolecta de nuestros dos kilos de deliciosos arándanos pero después llegó la dura tarea de dos más de dos horas de limpieza y eliminación de hojitas y bichitos.

Tengo que decir que me encantó, aunque acabó con nosotros, fue una actividad súper relajante y divertida, ideal para hacer con amigos, niños y familia y que sin duda recomiendo hacer a todo el que venga entre Julio y Octubre a Finlandia. Y si os preguntáis qué hice con este cargamento de arándanos, me los comí con yogur e hice mucha mucha mermelada (el próximo día os enseño como la hice y como me quedó).

Os dejo unas fotitos de la experiencia 🙂

Para saber más y ver muchas más fotos puedes seguirme en mis instragrams @photogralia y @liaaa_gd.

¡Hasta la próxima!

Mucho amor,

Lía.

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Creciendo…


¡¡Buenos días!! ¿Qué tal estás? ¿Cómo va todo?

Han pasado tantas cosas desde la última vez que escribí que cada día que pasa se me hace un poco más difícil ponerme. Pero hoy es el día, he decidido que si sigo posponiéndolo cada vez va a ser más complicado.

Escribo esto como graduada en Maestra de Educación Primaria y titulada como piloto de drones (guau, suena aún mejor al escribirlo). Pero sí, en julio acabé la carrera y cuando empecé las vacaciones mi padre me propuso la idea de sacarme el título de piloto de dron y me lancé a a ello. No fue fácil pero después de mucho esfuerzo y dedicación… ¡lo conseguí! Y ahora mismo estoy de vuelta en Finlandia, a puntito de empezar mi Máster.

A principios de verano mi padre me regaló el Mavic Mini de DJI y estoy más que encantada. Es un bichito de 249 gramos que puede alcanzar una altura de hasta 3000m sobre el nivel del mar (aunque 120m es lo legal en España) y con una cámara capaz de tomar fotografías de 12 megapíxeles y con una resolución de vídeo de 2.7K. Una vez tuve el dron en mis manos hice mis primeros vuelos y tomé mis primeras fotografías pero sentía que estaba “invadiendo” un mundo del que no conocía absolutamente nada, y eso fue lo que me animó a sacarme el título como piloto. En tan poco tiempo he aprendido mucho pero mucho más me queda por aprender.

Tengo que decir que en mi opinión, el Mavic Mini saca unas fotos impresionantes y que para empezar es más que suficiente. Ahora voy a dejar a continuación algunas de las muchas fotitos que he estado sacando para que juzgues por ti mismx, pero ten piedad, solo estoy empezando 🙂

Una vez que termine mis 14 días de cuarentena aquí en Finlandia y conozca un poco el marco legal en cuanto al vuelo de drones tengo muchas ganas de probar a volarlo por aquí. Ahora seguiré investigando, aprendiendo cosas nuevas y creciendo como persona, profe y fotógrafa. Pronto enseñaré más cositas.

Un abrazo!
Lía.

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Haciendo velas ecológicas


¡Buenos días mundo!

Aquí estoy una semana más compartiendo un poquito más de mi con vosotrxs. ¿Qué tal os va todo? ¡Contadme! Espero que muy bien y que poco a poco todos nos adaptemos a la nueva normalidad.

Algo que me encanta y que creo que nunca debe faltar en una habitación son las velas, así que pensé, ¿por qué no intentar hacer una yo misma? El otro día nos pasamos la tarde mi madrina, mi madre y yo haciendo manualidades, y como ya habréis notado, una de las cosas que probamos a hacer fueron velitas. Ya sabéis que mi gran pasión es al fotografía pero bueno, también me gusta compartir un poco de todo y descubrir cosas nuevas. Así que hoy, para todos aquellos que estéis interesados os voy a enseñar qué productos escogí para hacer las velas, dónde los compré y, por supuesto, como hacer tu propia vela paso a paso.

Bueno para empezar, deciros que todo lo que utilicé para hacer mis velas lo compré en la página web de Gran Velada. Tras buscar mucho tiempo en Amazon y en Internet, di con esta página web, cuyos precios (bastante económicos) y variedad me parecieron los mejores. Estos son los materiales que vas a necesitar para hacer tu vela:

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  • La base: la cera.

Lo primero que necesitarás para hacer tu vela es encontrar la cera que quieres utilizar. Yo, antes de comprar directamente los primeros productos que me aparecían hice una búsqueda en Internet para averiguar qué cera debería utilizar. Tras mi búsqueda me di cuenta de que existían muchos más tipos de ceras de los que nunca me hubiese imaginado y también que la Parafina (cera con la que están hechas la gran parte de las velas que compramos) es un material derivado del petróleo y por lo tanto no es renovable y que las velas que consumimos, si están hechas con este material, sueltan substancias tóxicas perjudiciales para nuestra salud. Bueno y por todos estos motivos, decidí no escoger la parafina y me decidí por la cera de soja, ya que es un material renovable, biodegradable y no es tóxico ni artificial. Lo bueno de escoger la cera de soja es que este tipo de cera se consume mucho más despacio que las otras, lo que me pareció ideal para poder disfrutar de mis velitas naturales, ecológicas y sostenibles durante el mayor tiempo posible.

Por si os preguntáis por cuánta cantidad de cera necesitáis, deciros que yo cogí 3 paquetes de 100g y me dieron para hacer 3 velas en unos vasitos de yogur de 150ml (sin llenarlos hasta arriba), a lo mejor esto os ayuda a haceros una idea.

  • El olor: el aceite esencial de tu olor favorito.

Ahora toca decidir cuál es el olor que deseas para tu vela. Para mis velas yo escogí el aroma de Lavanda, además de que me gusta mucho el olor, sus propiedades relajantes me convencieron.

En la web tienes aceites esenciales con cientos de olores para escoger, así que piensa en tu favorito y búscalo, lo encontrarás.

  • El color: los detalles para personalizar tu vela.

Este material es totalmente opcional, el tono blanco roto que tiene la cera de soja es muy bonito así que si quieres podrías dejarla así.

Para darle mi toque especial, yo escogí el color púrpura y también decidí coger un narcante blanco para darle un toque de brilli-brilli a mi vela. En la página de Gran Velada encontraréis cientos de colores diferentes, purpurinas y de todo tipo de decoraciones para vuestra velita.

  • La mecha: para encender la vela y que desprenda su magia.

Esto fue algo que también me costó bastante escoger. Hay muchos tipos de mechas y dependiendo del grosor de tu vaso necesitarás una u otra. Yo me decidí por una mecha de algodón ecológica para velas de 5-6cm. La compré sin encerar y luego la enceré yo misma (es muy fácil).

Para completar también cogí un pack de 25 unidades de portamechas para sujetar la vela en el fondo del vaso y un sujeta mechas metálico (que consideré poco útil, no lo necesitáis).

Dicho todo esto, paso a explicaros como lo hice paso a paso.

Primero

Derretimos la cera al baño maría. Yo escogí esta jarrita para que luego fuese más fácil echarla en el vaso de la vela.

Esperamos unos minutitos revolviendo con un palillo de madera y pronto tendrás la cera líquida lista para trabajarla.

Segundo

Medimos la altura de nuestro vaso y cortamos la mecha.

Una vez la cera está líquida introducimos la mecha en el líquido y quitamos el exceso con los dedos (no te preocupes, la cera de soja tiene un punto de fusión muy bajo por lo que no te quemarás. Espera un par de minutos y ya tendrás tus mechas enceradas.

Introdúcelas en el portamechas y con pegamento caliente pégala en el fondo del vaso lo más centrada posible.

Tercero

Una vez enceradas las mechas, sacamos la cera del fuego y le echamos el colorante. Para conseguir el color de mi vela (podéis ver las fotos al final del texto) yo le eché 5 gotitas. Si decidís echarle algún tipo de purprina como yo, es ahora el momento de hacerlo, yo le eché una pizca, pero esto al gusto de cada uno.

Para echarle el aroma esperamos 1 minuto y se lo echamos. Si se lo echas cuando la cera está muy caliente perderá olor. Yo le eché 10 gotas del aroma, pero esto también dependerá de la intensidad de olor que te guste, si te gusta un olor más fuerte puedes echarle un par de gotas más.

Cuarto (y último)

Echamos nuestro líquido en el vaso donde querramos tener nuestra vela. Podéis reutilizar cualquier vaso que tendáis en casa de conservas o de yogur.

Ahora deja tu vela reposar hasta que se enfríe y… ¡listo!

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¿Qué te ha parecido? A nosotras muy entretenido y divertido. Tuvimos nuestros fallos y al principio no salió nada bien pero… ¡lo arreglamos! Yo creo que para ser la primera vez no estuvo nada mal. Aquí te dejo algunas fotos del resultado, ¡anímate a hacer una!

Enlaces a los materiales utilizados:

No te olvides de seguirme en Instagram, publico muchas de mis fotos por allá, ¡te espero!

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Cake pops


¡Feliz martes!

¿Qué tal está sentando la fase 2? ¿Creéis que estamos preparados para la 3ª?

El otro día pude ver por fin a mis amigas y aprovechando la conyuntura le hicimos una sorpresa a mi amiga Lorena, que estuvo de cumpleaños hace un mes. Disfrutamos de un aperitivo riquísimo, hicimos una churrascada para comer y de postre dos tartas deliciosas, una de mousse de limón hecha por Lore y la otra de bizcocho de arcoíris hecha por mi. Después de comer jugamos al parchís, sacamos fotos, hicimos mucho el tonto e hicimos una guerra de globos de agua. Fue genial.

Bueno, y como mencioné, para la sorpresa de mi amiga hice un bizcocho de arco´ris. Para montar la tarta tuve que cortar muchos bordes y en lugar de comerlos al momento los guardé para aprovecharlos y hacer cake pops. Así que hoy os voy a enseñar como aprovechar cualquier resto de bizcocho que no utilicéis o alguna magdalena que ya esté pasada para comer directamente, allá vamos.

Paso 1

Para empezar yo decidí dividir los restos en dos. A los de la derecha les eché mermelada de arándanos y frutos rojos hecha por mi madre y a los de la izquierda les eché queso crema (philadelphia). Tú puedes escoger si quieres todos de mermelada o todos de queso crema (personalmente mis favoritos son los segundos).

Paso 2

Desmigamos el bizcocho lo máximo posible con la ayuda de un tenedor y de nuestras propias manos.

Paso 3

Añadimos la mermelada en uno de los boles y el queso crema en el otro. Con la ayuda del tenedor y de nuestras manos continuamos amasando hasta conseguir integrar los ingredientes.

La cantidad de mermelada y/o queso crema variará dependiendo de la cantidad de bizcocho. El truco es ir echándolos poco a poco hasta conseguir una masa que no se quede pegada a las manos para que sea fácil de moldear.

Paso 4

Damos forma a nuestros cake pops. Hacemos bolitas con las manos. Las coloamos en un plato sobre papel de horno y las metemos en la nevera 15 minutos.

Paso 5

Puedes hacer los Cake pops de dos formas diferentes: estilo piruleta (con palitos) y estilo trufa (sin palitos y más fáciles)

Estilo piruleta (con palito): Derretimos chocolate en un tarrito. Mojamos la punta del palito en el chocolate derretido, clavárselo y volver a introducirlos en la nevera 5 minutos. Los sacamos de la nevera y los bañamos en chocolate como puedes ver una de las imágenes imagen de a continuación. Los introducimos en la nevera hasta que el chocolate esté completamente sólido.

Estilo trufa (sin palito): Derretimos chocolate en un bol y lo echamos por encima a nuestra bolitas. Con ayuda de un tenedor yo le quité el exceso de chocolate pero si tenéis algún utensilio mejor, perfecto.

Cumple de Lore y cómo hacer Cake pops paso a paso.

Paso 6

Una vez tengan el chocolate completamente sólido los sacamos para decorar.

Me quedó un poco desastrosa pero la decoración yo la hice con un poco de chocolate blanco derretido y unas fresas y arándanos frescos. Podéis encontrar más ideas para decorarlos haciendo click aquí.

A continuación os dejo mis resultados. Estaban riquísimos. Espero que os gusten, hasta la próxima!

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Cuarentena


¡Hola! ¿Cómo va todo?

Oficialmente he acabado mi cuarentena. Ya han pasado más de 15 días desde que llegué de Finlandia y doy por completada mi etapa de encierre por prevención. Ahora poco a poco voy a empezar a salir, a ver a mis amigas (las 3 más cercanas) y a mi familia (la que está en mi provincia, claro), pero sin abusar y con mucho cuidado.

Tengo que decir que estos 15 días no han sido tan duros como esperaba. Me he pasado los días desayunando en la terraza oyendo a los pájaros cantar, escuchando música, haciendo pulseritas de hilos, descansando, haciendo un poco de deporte y ayudando con el jardín a mis padres. Juntos hemos arreglado un poco el jardín en general y hemos hecho un huerto de plantas aromáticas. Hemos plantado Romero, Lavanda, Santolina, Albahaca (de hoja pequeña y de hoja grande), tomillo (de dos tipos), Helichysum Curry, Cebollino y Manzanilla. Además de todas estas plantas aromáticas también hemos también hemos plantado unos tomates y aprovechando que tenemos el jardín lleno de fresas por todos los lados, hemos decidido centralizarlas en cuatro maceteros. Estos días mi padre también ha creado trampas para avispas asiáticas reutilizando botellas de plástico (dentro zumo de melocotón + cerveza negra).

Finalmente decir que con todo esto del cambio de fase y por lo que veo de otros países me da la sensación que con la mejora (relativa) de esta situación nos olvidamos muy fácil de que estamos viviendo una pandemia mundial y de que ya han muerto solo en España 26834 personas en un par de meses. Cada vez tenemos un poquito más de libertad pero para que salgamos de este agujero negro lo antes posible y con el menor número de daños posible… necesitamos que todos usemos la cabeza. Y a ti, que estás leyendo esto, te mando todas mis fuerzas y un abrazo virtual muy grande.

Dejo a continuación unas de las fotos tomadas en esta cuarentena. Hasta la semana que viene, disfrutad de la fase 2 (con sentidiño).

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Pan de pasas y nueces


En mi cuarentena estoy haciendo un poco de todo, acabé mi TFG, volví a coger acuarelas y un pincel, me paso el día en el jardín junto con mi cámara, he estado ayudando a mis padres con el jardín, cocino cosas ricas y mucho más.

Este finde hice con mi madre un pan de pasas y nueces que nos salió riquísimo. Era mi primera vez haciendo pan y la verdad ya tengo ganas de repetir. Así que si a ti, que estas leyendo esto, aprovechando que tenemos que estar en casa, si te apetece hacer tu propio pan en familia, te voy a dejar aquí la receta paso a paso.

Para hacer nuestro pan casero, hemos preparado la masa con la Thermomix pero también lo puedes hacer con cualquier otro robot con función de amasar o en último caso, a mano.

Los ingredientes que vas a necesitar son los siguientes:

  • 175g de agua
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 20g de levadura prensada
  • 300g de harina de fuerza (si quieres hacer pan integral, sustitúyela por harina integral)
  • 60g de pasas y 90g de nueces (si quieres, puedes suprimir las pasas y las nueces o sustituirlas por aceitunas o pipas, por ejemplo)

Preparación:

Paso 1

Colocamos las pasas en un vaso con agua hirviendo y reservamos.

Paso 2

Vertimos el agua y la media cucharadita de azúcar y programamos 2 minutos a 40ºC en velocidad 2.

Paso 3

Agregamos la mitad de la harina y la levadura y programamos 8 segundos a velocidad 6.

Paso 4

Agregamos la harina restante y la cucharadita de sal.

Paso 5

Nos embadurnamos las manos en harina y retiramos la masa del vaso. Apoyamos la masa en la encimera y le integramos bien las pasas y las nueces.

Paso 6

Seguimos amasando e integrando bien todas las pasas y las nueces. Nos aseguramos de que lleguen en abundancia al interior.

Paso 7

Le damos la forma deseada a nuestro pan.

Paso 8

Personalizamos nuestro pan. Nosotras decidimos hacerle unos cortes en la superficie para darle un toque especial.

Paso 9

Otras cosas que podéis hacer son escribir vuestra inicial o hacer una bolita con un poco de la masa y colocarla en el centro de la masa base.

Paso 10

Cubrimos con un paño y dejamos reposar la masa. Dejamos que la levadura y las bacterias hagan su trabajo y cuando la masa haya duplicado su volumen, estará lista para meterla en el horno.

Paso 11

Este paso es opcional, pero nosotras le espolvoreamos harina por encima para darle un toque más rústico.

También lo podéis pintar con yema de huevo por encima o esparcir por encima semillas al gusto.

Paso 12

Introducimos el pan en el horno precalentado a 225ºC durante 30 minutos. Si ves que se tuesta mucho, reduce la temperatura a 200ºC.

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Y con todo esto ya tendrías tu delicioso pan listo para comer.

Aquí te dejo mis resultados.

Espero que te haya gustado, ¡hasta la semana que viene!